Modelo propone sistema de puntajes, similar al del ingreso a las universidades, con un componente para la priorización y vulnerabilidad socioeconómica y otro relacionado al mérito u otras variables. Con esto, el azar caería de 45% a 4%.

Esta semana, se retomó en el Senado la discusión del proyecto de ley que reforma el Sistema de Admisión Escolar -SAE-. En ese marco, un equipo interdisciplinario del CIAE propuso un modelo que mantiene las ventajas de la plataforma centralizada, con criterios objetivos y transparentes para asignar las vacantes, pero a la vez el reconoce el mérito, reduce el azar y mantiene el peso de la decisión en las familias.
La propuesta ordena a los postulantes de cada establecimiento mediante un puntaje calculado centralizadamente, con información administrativa del Mineduc, similar a cómo funciona el ingreso a las universidades en Chile. El modelo fue presentado este miércoles 30 en la comisión de Educación del Senado donde se discute el proyecto presentado por el ejecutivo.
La propuesta del Ejecutivo
A 10 años de inicio de la aplicación del SAE, existe un diagnóstico compartido sobre las debilidades del sistema, pese a que más del 80% de las familias queda asignada en alguna de sus tres primeras preferencias. “El proyecto de ley del Ejecutivo no se hace cargo de los desafíos que hoy tiene el sistema, como el excesivo peso del azar; y muchas postulaciones concentradas en pocos colegios y ciertos niveles educativos”, planteó el director del CIAE y académico del Instituto de Estudios Avanzados en Educación, Juan Pablo Valenzuela, este miércoles 30 ante la comisión de Educación del Senado. Asimismo, existe consenso sobre la necesidad de reconocer el mérito en el proceso, reducir el peso del azar y fortalecer los espacios de participación, elección y acceso a la información de las familias.
En ese marco, el gobierno envío un proyecto de ley que reforma el sistema, introduciendo un segundo mecanismo de elección: el de la “Elección Mutua”. Para dar más peso al mérito, el gobierno propuso que los establecimientos que accedan a este mecanismo pueden seleccionar estudiantes según su rendimiento desde 7° básico, incluso mediante evaluaciones propias. Por otro lado, para disminuir el peso del azar, el ejecutivo plantea que los estudiantes seleccionados por cada establecimiento ingresen con primera prioridad a la elección mutua, pero en el resto la asignación se mantiene prácticamente igual. Por tanto, el proyecto no reduce el peso del azar para la mayor parte del sistema y, además, lo fragmenta en dos mecanismos de admisión con reglas distintas.
“Hoy el sistema concentra muchas postulaciones en pocos establecimientos, en especial en algunos cursos como 1º medio. El mecanismo de ‘elección mutua’ planteado no crea más cupos en estos colegios, por el contrario, podría generar una mayor demanda e insatisfacción por una mayor tasa de no asignación”, planteó Valenzuela. En ese sentido, recordó cuáles fueron los objetivos que llevaron a la creación del SAE: incrementar la preferencia de las familias en la asignación de cupos en los colegios, pero también reducir la segregación social y mejorar la calidad y la equidad. “La calidad depende mucho más de los equipos directivos, docentes y las prácticas educativas. Sin embargo, los sistemas segregados tienen un efecto sobre la eficiencia de los sistemas escolares comparados”, recordó Valenzuela.
La propuesta de investigadores del CIAE: el azar cae de 45% a 4%
Frente a estos cambios, un equipo multidisciplinario del CIAE desarrolló una propuesta alternativa que se hace cargo de las debilidades del SAE, pero mantiene sus bondades: un sistema que asigna las vacantes priorizando las preferencias de las familias, manteniendo la plataforma única de postulación y su transparencia.
“La propuesta es hacer transición a un sistema de puntaje unificado, que opera mediante una regla transparente que ordena a los estudiantes en los establecimientos, según sus preferencias y características, similar a cómo opera la PAES en la actualidad”, sostuvo el investigador del CIAE y profesor del Instituto de Estudios Avanzados en Educación, Patricio Rodríguez, quien es uno de los autores de la propuesta.
Simulaciones realizadas por este equipo de investigadores, con datos del proceso de admisión 2026, permiten dimensionar el peso del azar en el sistema actual, en particular en el caso de los establecimientos con sobredemanda: al repetir el sorteo más de mil veces, la asignación final de un estudiante cambia en 45% respecto de la primera vez. El modelo planteado por Rodríguez y sus colegas propone un mecanismo de desempate en el caso de postulaciones a un mismo establecimiento, que asigna un puntaje máximo de mil puntos, como resultado de la combinación de dos componentes:
- El primero, común para todos los establecimientos, entrega hasta 700 puntos según la vulnerabilidad socioeconómica del estudiante y su priorización.
- El segundo -de carácter voluntario- asigna hasta 300 puntos, según criterios como el rendimiento académico en enseñanza media o la distancia en educación básica u otros de un menú previamente definido.
“Así, como ocurre en la PAES, cada postulante tiene un puntaje para cada establecimiento al que postula, que se usa para definir quiénes ingresan cuando hay más postulantes que vacantes. Las familias postulan y ordenan sus preferencias igual que lo hacen actualmente”, explican los investigadores coautores del modelo Catalina Canals, Leonel Huerta, Gabriela Rebagliati y Alexis Villanueva. Según las simulaciones del equipo, este modelo permite reducir el azar del 45% actual aun 4%, ya que el sorteo operaría solo cuando dos postulantes tienen exactamente el mismo puntaje.
“La parte voluntaria del componente operaría con criterios previamente definidos, que los establecimientos pueden escoger voluntariamente. Nosotros hicimos la simulación con criterios como rendimiento desde séptimo básico y distancia en básica, pero pueden ser otros”, explica Patricio Rodríguez. Según esas simulaciones, al incorporar las notas desde 7° básico, los estudiantes de alto rendimiento que obtienen su primera preferencia aumentarían de 40,2% a 46,5%. El ejercicio también permite concluir que aumentaría levemente la proporción de estudiantes que queda en su primera preferencia (de 50% a 53%). “Además, el sistema se percibe como más legítimo, porque la gente podría entender el puntaje que recibió y el puntaje de entrada a cada establecimiento”, explicó Rodríguez.
Vea la presentación de Juan Pablo Valenzuela y Patricio Rodríguez en la comisión de Educación del Senado
